Suena el despertador 4.30 de la
mañana del sábado. El tipo se levanta, pasa a buscar a sus amigos, llega al
lugar acordado para subir a la combi y parte con más de diez amigos rumbo a Olavarría.
El tipo hace una semana venía pensando una crónica sobre lo que iba a vivir el
sábado a la noche. El tipo pensaba en contar lo que caminaría, en narrar cómo
fue el recital, en recordar cada instante con sus amigos. El tipo nunca tuvo en
mente escribir lo que ahora escribe.
El tipo llegó cerca de las 2 de
la tarde a Olavarría y seguía pensando ideas de cómo sería la crónica que venía
soñando hace una semana. El tipo, como otros miles de tipos, se disponía a
vivir y sentir un nuevo show del Indio Solari. El tipo junto a sus amigos
comenzó la caminata rumbo al campo La Colmena bajo una lluvia que a mitad de
camino cesó. Ingresó al predio alrededor de las 7 de la tarde, lo palparon y le
cortaron la entrada. El tipo horas más tarde leería y escucharía que en algunos
casos eso no sucedió.
Pasaron tres horas, las luces se
apagaron, se encendieron los miles y miles de celulares, la imagen de todo el
predio iluminado por los aparatos se replicaba en las pantallas y el Indio con
campera y gorra roja salió al escenario para abrir con el tema ‘Barba azul’. El
tipo seguía pensando en su crónica, pero no sabía que eso no sería relevante.
Ni ‘Porco Rex’ que siguió ni ‘Ropa sucia’ que fue el último tema de lo que fue
el recital. Lo que sucedió después de ese inicio fueron pausas, preguntas,
dudas y más dudas. ‘Qué pasa ahí? Dónde está Defensa Civil?’ decía el Indio y
se replicaba en las 15 torres de sonido. El tipo ya sabía que su crónica no
sería lo que venía pensando hace una semana. El tipo hablaba con los que tenía
alrededor y todos decían ‘algo pasó o tiene miedo que pase algo’. El tipo y los
que estaban con él no sabían en ese momento lo que se enterarían horas más
tarde. Ni se lo imaginaba.
Las pausas fueron bastantes. En
cada una se escuchaba la voz del Indio, a veces hablando con el público, a
veces hablando con gente del escenario. ‘Ya no estoy para esto. Y no vengan con
banderazos’. El Indio ya daba mensajes que el tipo resignificaría más tarde. El
tipo por momentos dejaba de pensar en su crónica, la cual ya no tenía eje ni
sabía cómo sería.
El tipo volvió a pensar en su
crónica cuando el Indio habló de las Abuelas de Plaza de Mayo. ‘Si tienen
alrededor de 40 años y tienen dudas sobre su identidad, acérquense a Abuelas,
ellas no se van a apropiar de ustedes’. Y luego un mensaje sobre la edad de
punibilidad. ‘Es una locura lo que quieren hacer. El Estado debe ser social
antes que penal’. Pero no, eso tampoco sería importante en la crónica. No lo
sabía en ese instante el tipo.
Tampoco sabía que ya no importaba
la lista de canciones. Que ‘Todo preso es político’, que ‘Nuestro amo juega al
esclavo’, que nada más importaba. Ni el sorprendente final en el que después de
‘Ji Ji Ji’ sonó ‘Mi perro dinamita’. El tipo no lo sabía ni lo suponía. Intuía
junto a sus amigos que el Indio estaba raro, que algo había pasado. Pero nunca
imaginó lo peor.
El tipo salió caminando junto a
sus amigos en esa marea de gente que salió por el mismo lugar por el que
ingresó. El tipo no negó horas más tarde que la salida fue muy desorganizada.
Caminó hasta la combi el tipo y ahí se terminó de encontrar con todos sus
amigos. Las primeras palabras fueron de cómo vivió cada uno el recital, de las
canciones, de cómo sintió cada uno al Indio. Hasta que llegó el primer mensaje
a las 4 de la mañana. ‘Están bien? Hubo muertos en el show?’ Lo que empezó
después de ese mensaje no tiene ninguna relación con la crónica que el tipo
soñaba hace una semana.
Lo que vino después corresponde a
lo que era sin duda el eje de la crónica que ahora debía escribir el tipo. Nada
de lo que había pensado importaba. O tal vez sí, pero no ahora. El tipo se
enteró que hubo dos muertos y eso había que escribirlo. El tipo leyó que
algunos medios publicaron con total impunidad que hubo 7 o 10 muertos y eso también
había que contarlo. El tipo siguió escuchando, viendo y leyendo cómo actuaban
los medios y eso también había que narrarlo. El tipo leyó muchas horas más
tarde que uno de los dos muertos se llamaba Juan Francisco Bulacio. Leyó que un
medio escribió ‘la segunda víctima se llama Bulacio, como Walter Bulacio que
murió en el recital de Los Redondos en Obras’. El tipo sabía que a Walter lo
mató la policía. El tipo había cantado la noche del sábado que ‘violencia es
mentir’.
El tipo leía y veía en diferentes
medios que replicaban un comunicado del Indio Solari en el que expresaba que ‘los
medios vendían pescado podrido’ y agregaban que el Indio no habló de los dos
muertos. El tipo entró a las publicaciones y vio que hubo otra en la que
confirmaba las dos muertes y su acompañamiento a la familia. Esa publicación el
tipo no la leyó ni la vio en esos diferentes medios que se unieron en contra de
quien los criticaba. El tipo entendió una vez más que el corporativismo de los
medios de comunicación no discrimina líneas editoriales, en esa lucha están
todos juntos.

Full full!! bravo!
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