jueves, 23 de agosto de 2012

No se vayan



La decadencia en el fútbol argentino se observa a simple vista. Y como consecuencia, pese a que la mayoría de los jugadores se encuentran en el exterior, la Selección Argentina también atraviesa una profunda crisis. Sin embargo, cosechás tres victorias y la crisis se transforma en gloria, hasta que volvés a perder y la crisis, que nunca se fue, aparece de vuelta.

Los motivos pueden ser muchos como pocos. Escasa preparación de los directores técnicos, carente capacidad de los jugadores, extremo miedo a perder, excesiva presión tanto de los hinchas, periodistas, como de los mismos entrenadores y jugadores. Conjuntamente, hay un aspecto fundamental, tan fundamental como los anteriores, que es el éxodo temprano de jugadores a Europa. Con apenas 18 años ya firman sus primeros contratos en el exterior y el fútbol argentino no lo llega ni a disfrutar ni a aprovechar.

En la última década los ejemplos son tantísimos. A tal punto que no es necesario un paso por la Primera División. A Paulo Dybala le alcanzó con una temporada en Instituto en la B Nacional, una serie de goles y no más. Contacto desde Europa, oferta, firma de contrato y un jugador menos en el fútbol argentino. Ante esto los perjudicados son todos. Instituto pierde un importantísimo jugador. Le ingresa una suma importante de dinero, pero en caso de retenerlo unos años más la cotización del jugador aumentará y el ingreso será aún mayor. Otro gran perjudicado es el jugador. Con menos de veinte años partió rumbo a Europa, donde deberá esperar y esperar para tener una oportunidad. Además, también se perjudica tanto el fútbol argentino como también, como consecuencia, la Selección Argentina.

En Boca hace un año apareció un joven volante por izquierda. Juan Sánchez Miño tiene un panorama de juego que carece en el fútbol argentino. Lo mismo sucedió en River con la aparición de Ezequiel Cirigliano, como volante central. Ambos entienden el juego casi a la perfección. Y es casi a la perfección, ya que en muchas ocasiones la obligación de cumplir con la orden del entrenador impide demostrar aún más su juego. Actualmente, realizar un cambio de frente en el fútbol argentino parece ya olvidado. No obstante, Sánchez Miño y Cirigliano piensan que no, que cambiar el juego hacia donde está un compañero libre es un avance y lo efectúan como tal.

Pausa, dinámica, habilitaciones, son todos conceptos que en dos jóvenes como ellos están adoptados desde su comienzo en la Primera División. Aspectos que gran cantidad de jugadores con muchos partidos en Primera aún no logran incorporar. Hasta entrenadores de, supuesta, experiencia no los intenta desarrollar en el campo de juego.

Pero los clubes europeos no son ciegos. Sánchez Miño y Cirigliano ya están en vistas en los grandes equipos de afuera. Las ofertas llegan día a día por estos dos juveniles que sobresalen en la mediocridad del fútbol argentino. Sin embargo, su temprana salida de Argentina afectaría a todos. Hasta a la Selección Argentina. Por lo tanto, deben quedarse, formarse como jugadores, crecer en Argentina, porque sin dudas crecerá el fútbol argentino y ellos mismos, a los que Sabella necesitará en Brasil 2014. 

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