viernes, 10 de agosto de 2012

Se puede, siempre se puede




El deporte mundial está plagado de historias ocultas, historias que pocos conocen y que salen a la luz en los Juegos Olímpicos. El acontecimiento más destacable del deporte que se da cada cuatro años regala relatos de vidas poco comunes. Superación personal, constancia, esfuerzo, entrega, amor por la disciplina son algunos de los motivos que llevan a estos atletas a los Juegos Olímpicos, para que el mundo entero sepa quiénes fueron y quiénes son.

Los sueños son sueños. Pero por sobre toda las cosas son futuras realidades, si estás convencido que lo querés. Oscar Pistorius es un atleta sudafricano que a los once años le debieron amputar las dos piernas. El motivo: no poseer peroné. El sueño: correr en un Juego Olímpico. Pero cómo sin las piernas. El avance de la tecnología ayudó y mucho, ya que gracias a  dos prótesis transtibiales construidas en fibra de carbono logró empezar a correr.

Sin embargo, el sueño aún no está cumplido. En Beijing 2008 la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF) le prohibió competir no sólo en los Juegos Olímpicos sino también en todas las pruebas regidas por la IAAF. Pistorius apeló la decisión y finalmente fue habilitado. No obstante, las marcas no le permitieron llegar. Pero ya había dado un gran paso, era apenas el comienzo.

El sudafricano empezó a prepararse para el próximo Juego Olímpico, para Londres 2012. Mientras tanto, surgían variadas opiniones. Estaban quienes valoraban el esfuerzo y  desarrollo. Pero también estaban quienes no aceptaban su participación, excusándose de una ventaja debido a las prótesis. El tiempo pasó, un campeonato mundial pasó y Pistorius cumplía su sueño. En julio de 2012 el Comité Olímpico Sudafricano lo convocaba para participar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Había logrado su sueño, correr junto a los grandes, correr como uno más. Sin embargo, faltaba aún más. No sólo que participó, sino que además alcanzó las semifinales en los 400 metros llanos. Todo reflejo de esfuerzo, sacrificio y amor por el atletismo.

No obstante, Pistorius no es la única historia que no regala Londres, porque en la maratón habrá otro ejemplo de vida, de superación. Guor Marial nació en Sudán del Sur y a los ocho años se escapó de un campo de trabajo en el que estaba secuestrado. Logró irse a Egipto y luego instalarse en los Estados Unidos. Sin embargo, hermanos, hermanos y más miembros de su familia fueron asesinados.

Pese a que se había jurado no volver a correr más en su vida, Guor se preparó para participar en los Juegos Olímpicos y gracias a sus calificaciones en distintas carreras se clasificó para Londres 2012. Pero surgía otro problema, una piedra en el camino que cuando alguien sueña, se puede saltar. Su país debía formar una Comité Olímpico Nacional y ser reconocido por el Comité Olímpico Internacional (COI). Sudán del Sur estaba a disposición para cumplir con los requisitos y así Guor participar en la maratón. Sin embargo, el atleta se opuso, ya que no deseaba representar al país del cual tuvo que escaparse y en el que se mataron dos millones de personas. Ante esta decisión, el COI autorizó a Guor a correr en Londres 2012 como atleta independiente y correrá utilizando la bandera de los Juegos Olímpicos con los cinco anillos.

Pistorius y Guor contaron sus historias en Londres 2012. Le expresaron al mundo que sí, que si uno sueña todo se puede. Hasta participar en un Juego Olímpico. 

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