martes, 14 de agosto de 2012

Un día sin tí





Pasaron dos fechas y ya nada es igual. O sí, pero sin vos. Porque fuiste, sos y serás el distinto, el más rápido, pese a que muchas te jactan de lento. El que juega primero con la cabeza para luego jugar con los pies. El que juega con sus compañeros, porque al fin y al cabo el fútbol es un juego, un juego entre compañeros.

Pasaron dos semanas y desapareció el toque. Ese toque que regalabas cada fin de semana. El fútbol espera que tu salida de Boca haya sido un hasta luego. Porque vos Román, si Juan Román Riquelme, sobresaliste sobre el resto. Entendiendo el juego, haciendo simple lo que para muchos es difícil, hasta en algunos casos imposible.

El fútbol argentino está atravesando, hace varios años, una decadencia significativa. La obligación de ganar como sea impide el jugar, el divertirse, eso que Riquelme hasta hace un mes lo desplegaba con sencillez dentro del campo de juego. Obvio que todos quieren ganar, hasta Riquelme quiere ganar. Pero para Román y para otros más también interesa jugar bien y divertirse.

Ernesto Sábato escribió algún día: “Una tarde, al intervalo, la Chancha le decía a Lalín: cruzámela, viejo, que entro y hago gol. Empieza el segundo jastáin, Lalín se la cruza, en efeto, y el negro la agarra, entra y hace gol, tal como se lo había dicho. Volvió Seoane con lo brazo abierto, corriendo hacia Lalín, gritándole: viste, Lalín, viste, y Lalín contestó ¡sí pero yo no me divierto!”. Y Lalín es como Riquelme y como otros más que quieren divertirse en la cancha.

Tu salida de Boca fue eso, la salida de un equipo. No el retiro de un jugador. Porque seguramente querrás seguir jugando, aprendiendo, divirtiéndote. Y el fútbol argentino lo lamenta, y mucho. Porque ahora quién da un pase gol, quién piensa, quién analiza el juego dentro de la cancha y después se lo explica a los periodistas, quién remata un tiro libre.

Pasaron dos fechas y ya el fútbol te extraña, te pide que vuelvas, o mejor dicho que juegues en cualquier equipo. Porque también lograste eso, que te quieran ver jugar sin importar la camiseta, sea Boca, Tigre, Villareal o Quilmes. La gente quiere eso, esos pases que en la cancha se preguntan cómo hizo eso si no estaba viendo.

Como dice la canción “un día sin tí es una eternidad”. Pasaron dos fechas y parecieron campeonatos y campeonatos. El juego sigue igual, o peor, ya que se fue el único que intentaba cambiarlo, de hacerlo por lo menos un poquito mejor. No obstante, no fue un retiro, sino un hasta luego, porque él, Juan Román Riquelme, quiere seguir jugando al fútbol.  

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